RESUMEN DE CINCO SESIONES

Silencio y negación, armas de defensa de los acusados

que han pasado ya ante el juez

Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

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Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

Actualizado domingo 25/02/2007 22:08 (CET)

PALOMA DÍAZ SOTERO (elmundo.es)

MADRID.- El esperado juicio del 11-M afronta mañana su sexta sesión. En los primeros cinco días, han sido interrogados la mitad de los procesados, entre ellos los tres presuntos autores intelectuales de los atentados y tres presuntos autores materiales, según la fiscalía. Además, han pasado por el tribunal una serie de integrantes y colaboradores de la trama. Quedan otros cinco de este último grupo y el grupo de españoles que se encargaron de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena.

Hasta ahora todos se han declarado inocentes, han condenado los atentados y niegan haber sabido que se estuvieran preparando en su momento, pese a mezclarse con gente que hablaba de cometer crímenes en España en nombre de la yihad, como ‘El Tunecino‘, o con un traficante de drogas que negociaba la adquisición de explosivos, como ‘El Chino’.

Es curioso cómo todos los que admitieron conocer a Serhane ben Abdelmajid el Fakhet (‘El Tunecino’) dijeron de él que era radical, incluso violento, y que intentaba ejercer un liderazgo yihadista entre sus conocidos, pero todos le hacían corro y consideraban que las ideas que tenía no llegarían a ninguna parte. Por lo visto, era un personaje muy popular en las mezquitas que, incluso, enseñaba español.

Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)

Otros parecían vivir a la sombra de Jamal Ahmidan ‘El Chino’ y sus trapicheos (ver declaración de su sobrino Hamid y de Rachid Aglif. Aparentemente, muchos no se conocían entre sí, como, si de haber participado en los atentados, hubieran integrado células estancas. Pero muchos de ellos tenían en común a personas como Jamal Zougam, en cuya tienda habían comprado accesorios para el teléfono móvil sin haber llegado a conocerlo a él, como sostienen muchos, o como Mounnad Almallah Dabas, porque les había reparado lavadoras o frigoríficos.

También tenían lugares y aficiones en común, como las excursiones al río Alberche, el rezo en las mezquitas o las supuestas reuniones en el local subarrendado de la calle Virgen del Coro de Madrid, que todos han negado. Aseguran asimismo que ni allí ni en ningún otro sitio vieron vídeos sobre Irak o la yihad, ni escucharon cintas que proclamaran el martirio ni asistieron a reuniones en las que se hablara de todo esto.

Todos se han considerado musulmanes normales, no radicales. Sólo Mouhannad Almallah Dabas, aparentemente el más fuerte, ha ‘osado’ decir que simpatiza con los Hermanos Musulmanes, una corriente de pensamiento que agrupa a los que creen en la instauración de un estado islámico basado en la ley del Corán.

Autores intelectuales

Los más ajenos al resto de los interrogados hasta ahora han sido los supuestos conspiradores: ‘Mohamed El Egipcio’, Youssef Belhajd y Hassan El Haski. Vivían fuera de nuestro país y no hablan bien español. Los dos primeros han justificado su presencia eventual en España en su intento por conseguir los papeles y atraídos por los periodos de regularización. Ninguno los consiguió. A los tres se les relaciona con el Grupo Islámico Combatiente Marroquí y con la rama europea de Al Qaeda. Sólo aceptaron las preguntas de su abogado. Sus respuestas a los interrogatorios fueron cortas, la mayoría simples negaciones.

Rabei Osman Al Sayed, 'Mohamed El Egipcio'. (Foto: EFE)Rabei Osman Al Sayed, ‘Mohamed El Egipcio’. (Foto: EFE)

Sin embargo, aún está por ver cómo ‘Mohamed El Egipcio’ sale al paso de las conversaciones captadas por la por la policía italiana durante su estancia en Milán, posterior a los atentados. Este lunes será preguntado por ellas después de haberlas oído de nuevo.

Según el escrito del fiscal, la policía italiana grabó una conversación con Ray Mohamed (conocido como Mourat) el 12 de abril de 2004 en la que le decía que sus “hermanos de Madrid Fouad (el Morabit) y Serhane (‘El Tunecino’)” habían muerto. También se grabaron conversaciones con un joven de nombra Yahia en las que ‘El Egipcio’ le hablaba de vídeos y libros y, concretamente una en la que decía que los atentados de Madrid habían sido obra suya y en la que le pedía que no dijera nada a la policía. A éste también le dijo que había estado en Madrid “en el mes tres”, pero que salió del país el día 1 de ese mes.

Indirectamente, esta semana también será protagonista Youssef Belhadj, ya que tienen que declarar sus sobrinos Mohamed y Brahim Moussaten, acusados de colaboración con organización terrorista. El primero de ellos declaró tras su detención que su tío era miembro de Al Qaeda y que había dicho que “esta vida no vale para nada y hay que ir a hacer la yihad como hombres”. La policía considera que Belhadj es Abu Dujan el Afgani, portavoz del ala militar de Al Ansar (partidarios) de Al Qaeda, en nombre de quien se reivindicaron los atentados de Madrid.

Autores materiales

Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)

De los tres acusados de ser autores materiales de los atentados, sólo dos de ellos, Basel Ghalyoun y Andelmajid Bouchar, tienen pruebas irrefutables –adn y huellas- que los relacionan con los atentados. Sin embargo, a Jamal Zougam sólo se le vincula por las tarjetas de los móviles que supuestamente usaron los terroristas para hacer estallar las bombas preparadas. Una de ellas, la del artefacto que no explotó y apareció en la comisaría de Vallecas entre otros bultos procedentes de la estación de El Pozo, fue adquirida en su tienda de Lavapiés, lo que hace suponer a la fiscal que también el resto.

Además de negar toda relación con el 11-M, Zougam declaró que las Fuerzas de Seguridad del Estado le habían pedido en dos ocasiones ser confidente policial y que él se negó, razón por la cual él cree que fue detenido.

El de Basel Ghalyoun fue uno de los interrogatorios más largos e intrincados hasta ahora. En él, se desdijo de algunas declaraciones previas, dio respuestas evasivas y criticó las fotos suyas que figuran en el sumario de la investigación, a través de las cuales, varios testigos afirmaron haberlo visto en los trenes. Una de las principales pruebas que lo incrimina es el hallazgo de su ADN en un gorro encontrado en el piso de los suicidas de Leganés.

También había restos genéticos de Abdelmajid Bouchar en el piso de Leganés. El relato de este ante el tribunal fue uno de los más inverosímiles entre los escuchados. No pudo explicar que su adn estuviera en la basura que él mismo bajó de la vivienda antes de salir huyendo: niega que él fuera esa persona. Después de su supuesta huida, contó que, en un año, había recorrido siete países europeos con 1.600 euros, sin documentación y sin ningún tipo de ayuda, hasta que fue detenido intentando entrar en Serbia.

El resto de los interrogados estaban acusados de pertenecer o colaborar con organización terrorista: Mouhannad Almallah Dabas, Fouad El Morabit El Amghar, Othman El Gnaoui, Saed el Harrak, Mohamed Larbi ben Sellam, Rachid Aglif, Hamid Ahmidan, Abdelilah el Fadual el Akil, que nos acercaron a la preparación de los atentados a través de sus conexiones con el piso de Leganés, los explosivos de Asturias, la casa de Morata de Tajuña y el local subarrendado de Virgen del Coro.

Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)

Esta semana, aparte de los hermanos Moussaten y de Bouharrat, declarará Rafah Zouhier, presunto responsable del contacto entre los terroristas y los suministradores de explosivos de Asturias y aludido en diversas ocasiones por su amigo Rachid Aglif. También otros presuntos colaboradores como Mahmoud Slimane y Nasredine Bousbaa.

El presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, también llamará a los nueve asturianos acusados de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena como cooperador necesario no sólo en los atentados, sino en el suicidio colectivo de Leganés que le costó lo vida también a un agente de la policía.

Después de los procesados, el principal foco de atención han sido las víctimas. Apenas una veintena se ha dejado ver estos días en la sala de vistas. Algunas, como Pilar Manjón, se han caracterizado por no quitar ojo a los acusados, encerrados en la sala acristalada y condenados, de momento, a soportar las miradas de rabia y de dolor de sus víctimas.

También ha destacado el juez Gómez Bermúdez por su actitud protagonista, su autoritarismo, demostrado en sus comentarios hacia algunos de los procesados y de los letrados, así como su desenvoltura en el desarrollo del proceso. Parece tenerlo todo muy claro. Para esta semana ya espera tomar declaración a los primeros testigos.

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