COLOMBIA POSITIVA

Cerca de sesenta muchachos y muchachas de Ciudad Bolívar, una de las zonas más pobres de Bogotá, integran Circo Ciudad, una compañía donde se enseñan artes escénicas, mientras sus participantes se entretienen y entretienen a otros. Se trata de un grupo con un doble objetivo: encontrar alternativas de vida para jóvenes en zonas donde hay delincuencia y pobreza, y darle esparcimiento a gente que no tiene acceso a teatros u otros espectáculos.

“Lo que queremos es hacer una mezcla entre circo y teatro, pero más allá de eso nos basamos en el proceso”, le dice a BBC Mundo Luis Eduardo Guzmán, el director de Circo Ciudad, que presenta espectáculos en calles y parques.

El arte siempre ha sido como mi vida. Desde pequeña me gustó esto
Flor Arias, artista de Circo Ciudad

Ese proceso consiste en que los aprendices de artistas circenses, que pasan mucho tiempo juntos, aprendan tolerancia y civismo, y que luego sean capaces de replicar estas pautas de convivencia fuera de la carpa.

Él, que fue uno de los primeros en vincularse al proyecto hace más de seis años, explica que éste es un espacio para que los jóvenes se capaciten en teatro, circo y música.

Un circo diferente

Pero este no es un circo como los demás. Aquí no hay animales incluidos en el espectáculo, y la alegría está a cargo de los músicos y de los payasos, que al mismo tiempo son trapecistas, malabaristas y actores.

Actor de Circo Ciudad.
Siempre me ha gustado el circo, y me ha parecido una buena forma de vida
José Miguel Martínez, actor de Circo Ciudad

Eso es lo que más le gusta a Harvey Duván Naranjo, quien le cuenta a BBC Mundo que este circo “es alternativo y diferente”.

Mientras ensayaba con sus compañeros en el barrio Vista Hermosa, en el suroeste de la capital colombiana, donde esta temporada está instalada la carpa del circo, Naranjo confiesa que también le encanta hacer malabares con pelotas y aprender todo lo relacionado con la manipulación artística de telas.

Otro de los integrantes del grupo es José Miguel Martínez, de 18 años, quien dice que lleva en la sangre la pasión por la actuación.

“Siempre me ha gustado el circo, y me ha parecido una buena forma de vida. Mi papá es torero cómico. Divierte a los niños y no mata a los toros, salta los toros por encima… también es un acróbata”, afirma José Miguel, quien se está entrenando en el manejo de rueda alemana.

Por su parte, el director del proyecto destaca que las obras de su compañía carecen de diálogos. “Porque la música es universal”, afirma Guzmán, y concluye que la idea de su grupo es que los puedan entender no solo en Ciudad Bolívar, sino también en sitios tan lejanos como Hong Kong.

“Se les olvida fumar y robar”

Este joven aprendiz de actor relata que usualmente entrenan seis horas al día en el circo, en actividades como acondicionamiento físico, estiramiento y acrobacia.

Dos de los payasos de Circo Ciudad en escena.

El Circo Ciudad ofrece una alternativa para jóvenes en situación de pobreza.

“Muchos jóvenes (de la zona) se ponen a robar. Pero cuando tienen espacios como éste, se les olvida fumar marihuana y robar”, agrega.

Leydi, una de las muchachas que se entrena en Circo Ciudad, sostiene que la formación en el grupo la ayuda a “ser persona”.

A Flor Arias, de 21 años, se le nota el entusiasmo: “el arte siempre ha sido como mi vida. Desde pequeña me gustó esto. Me inicié en el circo, donde hago telas, pero lo que me gusta es el teatro y la actuación. Yo quisiera ser directora de teatro”, afirma.

De hecho, después de formarse en Circo Ciudad, Flor quiere estudiar artes escénicas en la universidad.

La risa de la gente

Johny Alejandro, que estudia diseño gráfico, le dice a la BBC que a él le gusta hacer reír a la gente y recuerda el papel que desempeñó en una obra llamada “Lepropón”.

Muchos jóvenes que no tienen espacios, se ponen a robar. Pero cuando tienen espacios como éste, se les olvida fumar marihuana y robar
Luis Eduardo Guzmán, director de Circo Ciudad

“Se trataba de un payaso que tenía lepra y que era pobre. Era como la parte graciosa de la pobreza”, relata.

Según los mismos protagonistas, a la gente de Ciudad Bolívar le gusta mucho la aventura del circo del barrio. “En esta localidad no hay teatros. Este es el único espacio que nos da la oportunidad para estar en la actuación”, señalan.

Johny Alejandro piensa en grande. “Mi objetivo es terminar diseño gráfico para poner mi propio negocio y con eso conseguir un dinero y buscar apoyo de otras organizaciones para tener una casa cultural, para manejar niños y jóvenes y enseñarles lo que es el teatro”, explica.

Actor del Circo Ciudad de Colombia

El objetivo es que los integrantes cultiven la tolerancia y el civismo y lo apliquen a su vida diaria.

Harvey Duván tiene proyectos similares. “Yo quiero vivir del arte”, afirma en su diálogo con la BBC.

Tienen ejemplos a imitar: ellos conocen los éxitos que han cosechado varios de los entusiastas aprendices que han pasado por Circo Ciudad, algunos de los cuales hoy son actores en otros países.

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