A propósito de la Hispanidad

Hay movimientos que celebran el descubrimiento de América y todo el intercambio que hubo. La conquista y la colonización de tierras nuevas y la expansión del dominio europeo en América. Otros, acusan a los primeros de haber usurpado tierras, bienes y personas entonces promueven el indigenismo con un radicalismo absoluto de rechazo por lo ocurrido con los indígenas. Pero pensemos que durante toda la historia de la humanidad han habido invasiones, guerras, atropellos, colonizaciones, siempre los pueblos más fuertes oprimen a los más débiles, incluso entre aquellas culturas que se han considerado débiles se ha cultivado canibalismo, los sacrificios humanos, no hay cultura que se libre de esas acciones de guerra; es condición humana desde el neandertal hasta nuestros días. No existe ninguna justificación para tales atropellos, pero analizando al ser humano en todas las culturas indígenas, griegas, romanas, orientales, occidentales, del norte y del sur, en toda la tierra; en todos siempre ha habido guerras, competencia por el poder, la religión y la economía. Se han aniquilado sociedades enteras, hasta en la biblia se mencionan diluvios que al parecer por datos científicos efectivamente hubo tales fenómenos y nacen nuevas sociedades humanas con las mismas inclinaciones a la guerra por el poder. Entonces cabe preguntarse cuando pensamos en tolerancia, en respeto por la vida a quién nos referimos y me pregunto si no hubiese sido la historia tal y como aconteció yo no estaría escribiendo ahora porque no existiría, tú colombiano de hoy, español de hoy, norteamericano de hoy, brasileño, boliviano, hindú, chino, australiano, alemán, inglés, ruso, sudafricano… no seríamos los que somos, ni estaríamos los que estamos. No podríamos deleitarnos con un libro de García Márquez, El Quijote de la Mancha, o una sinfonía de Mozart, o Shakespeare, o un libro de Hemingway, o el retrato de Dorian Gray, o con una pintura de Guayasamin, una escultura de Botero, una pintura de Sorolla, un tango de Gardel, no conoceríamos las enseñanzas de Gandhi, las hermosas coreografías chinas, y tantos otros aportes humanos maravillosos que no alcanzo a nombrar ahora; las últimas tecnologías que tanto nos gustan hoy día de tantos científicos de todo el mundo, la calidad de vida en cuanto al control de las pestes y epidemias, no disfrutaríamos de los libros, películas y medios de que hoy disponemos, quizá la historia sería otra pero la contarían otros y no nosotros.

Por: Eugenia Castaño / Bogotá. El pasado sirve para recordar, para analizar los errores cometidos y no volverlos a cometer, eso en teoría, porque la práctica parece indicar que el ser humano tiene innumerables avances científicos, tecnológicos, académicos, sociales, económicos pero siempre y en todos los tiempos esas pasiones humanas sin importar el grado de evolución le ganan la partida y vuelve a incurrir en los errores pasados, competencia por el poder de la índole que sea, siempre que hayan intereses creados tangibles o intangibles, la lucha por el poder y la exclusión empiezan desde los pequeños núcleos humanos como es la familia hasta sociedades enteras. Cuando no se hace y no se trabaja es fácil criticar y juzgar entonces todos somos los mejores dirigentes y críticos, cuando la casa está en desorden vienen los amigos y opinan que se le puede hacer este u otro arreglo, pero para quien debe elaborar el trabajo y tiene una meta es solo sobre el camino que se presentan las verdaderas dificultades, quien actúa hace lo mejor que puede, unas veces acierta otras falla, así que a la hora de ser críticos actuemos más y digamos menos.
La necesidad de superioridad y de competencia es una constante entre todas las culturas humanas del pasado, el presente y el futuro seguramente. Siempre nacen cabezas que quieren dirigir los destinos de otros, hay la necesidad de competir para que gane el mejor y obtenga el poder, o el premio o la gratificación correspondiente según sean las circunstancias. Solo cuando el ser humano pierde, muere, experimenta privaciones y dolor entonces aprende a apreciar lo que ya no tiene. De ahí que quienes ostentan algún tipo de poder económico, político, religioso, deportivo, familiar, grupal de alguna índole suelen ser soberbios y autoritarios.
Es así como ya después de XXI siglos de historia y de repetición de hechos, de errores, de injusticias, de colonizaciones, de explotaciones, etc. Podemos apostar por un cambio en la evolución humana cuando nos encontramos en una globalización en todos los aspectos humanos que se presta para proseguir con estas injusticias pero abre ventanas, mundos, posibilidades para que en esa mayor conexión humana se controle a los controladores y se minimicen los abusos consiguiendo una vida mejor para las futuras generaciones. ¿De qué vale crear conflictos presentes recordando conflictos pasados y no evolucionar con el mundo? En el continente entero de América somos mestizos todos, tenemos en nuestros genes indígenas e incluso los indígenas tienen en sus genes a los orientales que cruzaron el estrecho de Bering mucho antes que Cristóbal Colón, y luego hay en la sangre genes de todos los españoles, franceses, ingleses, etc., que han cruzado el océano. Y qué decir de los europeos, los asiáticos, los africanos que analizando su historia también tienen invasiones tras invasiones, grupos humanos que dominaban a otros y nacían nuevas culturas por colonizaciones comerciales, políticas, religiosas, hubo en toda su historia mezclas de culturas y de razas, ellos también son mestizos.
La humanidad entera es mezclada y con las comunicaciones, los desplazamientos, y la vida actual esa tendencia es mayor porque un colombiano se casa con un español y si vive en España qué son sus hijos pues colombo-españoles, y si vive en Colombia pues colombo españoles y así con otras mezclas culturales; entonces: ¿Qué pasa, es una nueva colonización? O es una integración. No se puede vivir en el pasado, estimulando viejos odios que ya no corresponden a nuestra actualidad, que no nos llevan a ningún sitio, más bien nos lleva a repetir los vicios y los errores de tantos dictadores excluyentes que han cometido verdaderas masacres por defender sus intereses . Tú crítico no eres ni indígena, ni europeo, ni africano, ni asiático estrictamente puro, hay que leer la historia de todos los pueblos y quisiera ver solo una cultura, un pueblo, una nación que se mantenga al margen y en una nube de justicia, igualdad y sin una sola guerra o usurpación. No existirías si no hubiesen existido los acontecimientos tal y cual se han desarrollado.
Es así, como ya después de XXI siglos de historia y de repetición de hechos, de errores, de injusticias, de colonizaciones, de explotaciones, etc., podemos apostar por un cambio en la evolución humana cuando nos encontramos en una globalización en todos los aspectos que se presta para proseguir con estas injusticias pero abre ventanas, mundos, posibilidades para que esa mayor conexión humana se controle a los controladores y se minimicen los abusos consiguiendo una vida mejor para las futuras generaciones. ¿De qué vale crear conflictos presentes recordando conflictos pasados y no evolucionar con el mundo? En el continente entero de América somos mestizos todos, tenemos en nuestros genes indígenas e incluso los indígenas tienen en sus genes a los orientales que cruzaron el estrecho de Bering mucho antes que Cristóbal Colón, y luego hay en la sangre genes de todos los españoles, franceses, ingleses, etc., que han cruzado el océano. Y qué decir de los europeos, los asiáticos, los africanos que analizando su historia también tienen invasiones tras invasiones, grupos humanos que dominaban a otros y nacían nuevas culturas por colonizaciones comerciales, políticas, religiosas, hubo en toda su historia mezclas de culturas y de razas, ellos también son mestizos. La humanidad entera es mezclada y con las comunicaciones, los desplazamientos, y en la vida actual esa tendencia es mayor porque un colombiano se casa con un español y si vive en España o Colombia, pues sus hijos son colombo-españoles y, así, con otras mezclas culturales entonces, ¿qué pasa? ¿es una nueva colonización? O ¿es una integración? No se puede vivir en el pasado estimulando viejos odios que ya no corresponden a nuestra actualidad, que no nos llevan a ningún sitio, más bien nos lleva a repetir los vicios y los errores de tantos dictadores excluyentes que han cometido verdaderas masacres por defender sus intereses. Tú crítico no eres ni indígena, ni europeo, ni africano, ni asiático estrictamente puro, hay que leer la historia de todos los pueblos y quisiera ver solo una cultura, un pueblo, una nación que se mantenga al margen y en una nube de justicia, igualdad y sin una sola guerra o usurpación. No existirías si no hubiesen existido los acontecimientos tal como se han desarrollado.
Ahora sí, hay que defender y preservar las culturas indígenas, africanas, etc., pero no se les puede negar el derecho a la educación, de hecho entre estos pueblos en desventaja actual surgen excelentes líderes que mejoran la vida en sus comunidades, gracias a la educación, a saber leer y escribir, a saber analizar y pensar o ¿por protegerlos y mantenerlos puros les vamos a negar ese derecho y ese regalo humano tan extraordinario? Mantenerlos al margen de la evolución del mundo queriendo conservar su pureza es excluirlos y condenarlos a ser una isla, a vivir en el atraso de pestes, sin vacunas, sin protección. Se trata de integrarlos a la sociedad de hoy con respeto por sus propias creencias, pero aquellos que abogan por el respeto a sus creencias no respetan las creencias de otras naciones y promueven el odio y la discordia; el respeto debe ser para todos sin distinción de color, país, condición o clase. Alimentar los odios es alimentar la ignorancia y perderse de la riqueza que brinda el pluralismo cultural, social y familiar. Esto aplica para toda clase de grupo excluyente, porque la tolerancia es para blancos, negros, amarillos, rojos, azules, verdes todo el que es distinto a ti tiene derecho a existir, a educarse y a proyectarse. No se trata de justificar lo injustificable, ni de adoptar una posición cómoda de conformismo, se trata de ver quiénes somos ahora y dónde estamos, qué podemos ser y hacer cada uno en nuestro entorno y con nuestras propias circunstancias, pero construyendo no destruyendo, limpiando no ensuciando. Pensar cuál es nuestro ahora y, de ahí en adelante, construir el futuro. Las nuevas generaciones se lo merecen.
Publicado por Libros y Letras
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