CRIMENES COMETIDOS U ORDENADOS POR BOLÍVAR

Decreto de Guerra a Muerte emitido por Bolívar en la ciudad de Trujillo, en los Andes colombianos, el 15 de junio de 1813, por el que son ejecutados más de dos mil españoles de los cuales 1.600 eran canarios, sólo por el hecho de haber nacido al otro lado del Atlántico.
Acabó con el mismo porcentaje de habitantes de Venezuela que el genocida comunista Camboyano Pol Pot en Camboya. El 33%

RESUMEN DE ASESINATOS COMETIDOS Y/O ORDENADOS POR BOLÍVAR ENTRE 1813 Y 1816

En julio y agosto de 1813 en Valencia, Maracay, La Victoria, el Mamón y San Pedro, por lo menos 43 españoles fueron pasados a cuchillo. La cifra no es muy confiable, pues “La Gaceta de Caracas” No. 1 del 25 de agosto de 1813 recoge el dato de que el general Bolívar mandó pasar a cuchillo gran número de españoles en sólo Valencia, según el historiador y catedrático Juan Vicente González, contemporáneo de Bolívar, aunque esto también es disputado al encontrarse que “La Gaceta” No. 1 aparece publicada el 26 de agosto y no se encuentra la referida del 25 de agosto. “Gran número”, es por supuesto, un número grande, pero indeterminado, de asesinatos. No obstante, existe un documento revelador de que el número de personas asesinadas es aún mayor, y pertenece a Bolívar, quien confiesa al Congreso de la Nueva Granada el 14 de agosto de 1813: “Después de la batalla campal del Tinaquillo, marché sin detenerme por las ciudades y pueblos del Tocuyito, Valencia, Guayos, Cuácara, San Joaquín, Maracay, Turmero, San Mateo y La Victoria, donde todos los europeos y Canarios casi sin excepción, han sido pasados por las armas”. Calculamos en no menos de 100 las víctimas, a juzgar por el número de poblaciones y los habitantes habidos en ellas.

  • · Agosto 20 de 1813: Caracas, 36 presos españoles asesinados por cuenta de José Félix Ribas, quien era uno de los ejecutores de la política de la Guerra a Muerte, decretada por Bolívar.
  • · Caracas, 2 de septiembre de 1813: Bolívar manda a ahorcar al prisionero Zuazola porque Monteverde se niega a un canje de prisioneros.
  • · Caracas, 21 de septiembre de 1813: Bolívar manda fusilar, sin fórmula de juicio, a 69 españoles por tener sospechas contra ellos.
  • · Batalla de Araure: Por lo menos 600 prisioneros y heridos fusilados, además de otros en número indeterminado.
  • · 8-16 de febrero de 1814, en La Guaira, Caracas y Valencia: 1.200 españoles asesinados, por orden de Bolívar, a plomo, sable y pica, entre los que se encuentran 382 fusilados en su presencia en Valencia. Se distribuyen así: Caracas, 8 feb 1814: 300 fusilados; La Guaira, 8 de feb. 1814: 518 fusilados; Valencia, 14, 15, 16 de feb. 1814: 382 fusilados.
  • · Cercanías de Carabobo: 20 de mayo de 1814: 40 soldados fusilados.
  • · Caracas: 6 de julio de 1814, 2 agitadores fusilados.
  • · Honda: febrero de 1815, 16 españoles fusilados, asesinato justificado por Bolívar
  • · Mompox: febrero de 1815, un alabardero y un oficial españoles fusilados Isla Margarita: de mayo de 1816, 2 náufragos asesinados personalmente por Bolívar.
  • Total: 2.068 asesinados.

No se incluyen en esta lista los soldados fusilados en Valledupar a principios de 1813 por deserción, ni los españoles que ordenó pasar a cuchillo en Valencia promediando el año 1813 cuando Monteverde abandonó la ciudad (la razón es que no se conoce su número). Están, sin embargo, los 40 soldados fusilados por orden suya cerca de Carabobo el 20 de mayo de 1814, también por deserción y que Don Joaquín anuncia al Rey que no los incluirá en su lista (Vol I, p. 307), posiblemente porque esta medida contra los desertores era común en la época.

Fuente: AL OÍDO DEL REY
Por: PABLO VICTORIA
La historia jamás contada sobre la rebelión americana y el genocidio bolivariano

JUAN BAUTISTA ARISMENDI ¡EL GRAN CARNICERO! FUE UNO DE LOS SICARIOS MAS CRUELES DE BOLIVAR

El principal sicario en el genocidio de españoles llevado a cabo en Venezuela durante La guerra de independencia.

Nacido en 1775 en Nueva Esparta Venezuela, era de origen vasco, de distinguida familia perteneciente a la aristocracia criolla, fue (al igual que su padre) militar español, Arismendi llego a ser comandante de milicias blancas pero en 1810 se hizo súbitamente independentista traicionando al gobierno español y a su uniforme.

Constituyó una Junta Suprema de la isla Margarita y se autonombró Gobernador de la isla, allí comenzaron sus crímenes, asesinó a un grupo de canarios entre ellos a una mujer que habian gritado vivas al Rey y mando a colocar sus cabezas en los postes. Un sargento español, Pascual Martínez, lo capturó y amenazó con fusilar los hijos y la mujer a menos que se entregara. Fue remitido a La Guaira, encarcelado y procesado por esos crimenes y castigado con una flagelación. Los excesos del gobernador Martínez hicieron que la Audiencia lo pusiera en libertad. Arismendi juró venganza contra Martínez y los “malditos españoles”

Arismendi al igual que Bolivar se convirtió en un odiador de la raza española (su raza) y compartía con el la idea de matarlos a todos, por eso Arismendi que llegaria a ser un general de la causa independentista fue el principal cumplidor del decreto de «Guerra a Muerte» durante la contienda.

La guerra en Venezuela fue realmente devastadora Bolívar invadio a Vzla en 1813 y devasto cada pueblo, cada ciudad, cada rincón, el ejercito realista oponia ferrea resistencia pero Bolivar contaba con un grueso ejercito compuesto por neogranadinos, haitianos, británicos y venezolanos, el ejercito realista era comandando por españoles pero toda la tropa era nacida en Vzla, España q estaba en dificil situación tardo mucho para enviar ayuda, los asesinatos y la devastación es descrita por arzobispo Narciso Coll y Prat: “el hurto, la rapiña, el saqueo, los homicidios, y asesinatos, los incendios y devastaciones; la Virgen estuprada, el llanto de la viuda y del huérfano; el padre armado contra el hijo, la nuera en riña con la suegra, y cada uno buscando a su hermano para matarlo; los feligreses emigrados, los párrocos fugitivos, los cadáveres tendidos en los caminos públicos; esos montones de huesos que cubren los campos de batalla y tanta sangre derramada en el suelo americano; todo esto está en mi corazón. ¡Gran Dios, es acaso Venezuela aquella Nínive sanguinaria, al fin destruida y desolada!”

En este escenario en 1814 Arismendi se baña en sangre al cumplir una espantosa orden de Bolivar para matar a miles de españoles que tenia Bolivar hacinados como animales en mazmorras y enfermos en hospitales, Bolivar no los habia matado hasta entonces porque esperaba cambiarlos por combatientes suyos en manos del ejercito realista.

Pero Bolivar en un ataque de ira da esta horripilante orden “‹‹En consecuencia, ordeno a usted que inmediatamente se pasen por las armas todos los españoles presos en esas bóvedas y en el hospital, sin excepción alguna›› Esta orden iba a ser aplicada en Caracas, La Guaira y Valencia. Ni la suplica del Arzobispo de Caracas conmovió a Bolívar, tenia apenas apenas 30 años y estaba convirtiendose en un terrible criminal.

Pero nadie queria cumplir esa orden, sus generales eran mantuanos y criollos, no les era nada facil matar tanta gente indefensa con la que compartitan tantos lazos de sangre, afecto y cultura.

Pero habia uno capaz de hacerlo, no era otro que Juan Bautista Arismendi, tan sanguinario como el mismo Bolivar. Los heridos fueron arrastrados, dando gritos, hacia el lugar de la ejecución; los civiles indefensos fueron conducidos a empellones y culatazos. No hubo piedad. Los fusiles descargaron el plomo mortífero y los pelotones de fusilamiento debieron ser relevados periódicamente por el agotamiento de los hombres y la repugnancia que a muchos causaba aquella matanza.

En un momento determinado Arismedi ordenó parar para no seguir gastando pólvora, cara y escasa, y a continuación se procedió a matar a las victimas a punta de sablazos, cuchillos y pedradas, también usaban fogatas para quemar los cuerpos, el espectáculo de horror fue tan terrible que el Arzobispo de Caracas huyó de la ciudad llorando para no soportar el olor a sangre y carne quemada que llegaba a todas partes.

Los enfermos de los hospitales eran llevados arrastrados al lugar de ejecución. Incluso los ancianos en silla de ruedas eran amarrados a ellas y matados a punta de pedradas con las que le aplastaban la cabeza. Esas ejecuciones de 2000 españoles en tres ciudades se llevaron a cabo durante varios días. No hubo piedad ni misericordia, Habian convertido a Vzla en un inmenso océano de sangre.

Y en el espectáculo mas dantesco Arismendi mando a traer al lugar de ejecución muchachas vestidas de blanco con cintas amarillas para bailar «el inmundo palito» literalmente sobre la sangre derramada. Hecho descrito por Juan Vicente González en la biografia escrita sobre Jose Felix Ribas: ‹Sobre aquel anfiteatro corrían locas de placer, vestidas de blanco, engalanadas con cintas azules y amarillas, ninfas del suplicio, que sobre la sangre y los sucios despojos bailaban el inmundo Palito››

Cuenta Juan Vicente González en su libro : ‹‹desde el funesto día 12, mañana y tarde se fusilaba< a todas horas aquellos banquillos, bañados de sangre, rodeados de humanos restos, embriagaban a unos, llenaban a otros de piedad, con sus pútridas exhalaciones. Por motivos de economía se asesinaba a veces con machetes y puñales››, y que en La Guaira ‹‹los degüellos comenzaron el 12 y continuaron algunos días. Se les sacaba en fila, de dos a dos, unidos por un par de grillos, y así se les conducía entre gritos e insultos, coronado cada uno con un haz de leña, que había de consumir sus cuerpos palpitantes. Pocos lograban se les matase a balazos, los más eran entregados a asesinos gratuitos que se ejercitaban al machete, al puñal, y que probaban a veces su fuerza arrojando sobre el cerebro del moribundo una piedra inmensa››

Arismendi comunicaba orgulloso a Bolivar el número de asesinados periódicamente: “ayer tarde fueron decapitados 150 españoles y canarios encerrados en las bóvedas de este puerto”. Al poco tiempo escribe: “Ayer tarde fueron decapitados 247 españoles y canarios, y sólo quedan en el hospital 21 enfermos»›› que fueron ejecutados al día siguiente,: «hoy se han decapitado los españoles y canarios que estaban enfermos en el hospital,último resto de los comprendidos en la orden de Su Excelencia»› , y en otro mensaje escribe “hoy se han decapitado 350 españoles y canarios en la ciudad de Valencia en cumplimiento de la orden de Su Excelencia”-

Pero la carrera carnicera de Arismendi no termina allí, en medio de las masacres cuando llega a Venezuela, el pacificador español mariscal de Campo Pablo Morillo, enviado por España en 1815 Morillo estupidamente le perdona la pena de muerte a la que estaba condenado Arismendi por sus crímenes y este matón le agradece a Morillo cuando este parte a la Nueva Granada, asesinando a toda la flota española y cometiendo una masacre contra la población española en la Isla de Margarita.

Las autoridades realistas en un intento de controlar a este perro rabioso tomaron como prisionera a su esposa Luisa Cáceres de Arismendi (la cual hoy desgraciadamente es presentada como una heroína venezolana) pero a Arismendi poco le importo la vida de su mujer al responder a los realistas «Diga al jefe español que sin patria no quiero esposa».

Lamentablemente hoy lo tenemos a el y a su mujer en el Panteón Nacional de Venezuela como héroes, ¡ Que desgracia!

Las guerras de la independencia trajeron caos y desolación a la América española

Las guerras de la independencia trajeron caos y desolación a la América española, señalan los historiadores Pablo Victoria y Arturo Uslar Pietri que 25 % de la población venezolana murió.

Sobre todo la clase empresarial (dueños de haciendas, cortijos, pulperías, etc) habían perecido, esto equivale a unas 225.000 personas, otro 15 % emigró sobre todo a Cuba y Puerto Rico que seguían bajo administración española, muchos de ellos mano de obra cualificada y personas con un capital enorme.

En el año de 1830 al final de su vida, Simón Bolívar se enfrenta al desencanto, es consciente que fue el protagonista del derrumbe del periodo hispánico de dónde provenía y el nacimiento de una nueva era.

Esa nueva era de caudillos regionales, capitalizando el desorden y la desolación en que había quedado el país para tomar el poder y dividir los antiguos territorios hispánicos. La guerra civil hizo que Venezuela y América fuesen dominados por militares.

En vez de avanzar lo que hubo fue una involución en términos de la estabilidad socio/política. Solo con revisar la correspondencia privada de Simón Bolívar antes de morir podemos observarlo.

En carta a su amigo Estanislao Vergara el 25 de septiembre de1830, Bolívar señala:

«Créame Ud, nunca he visto con buenos ojos las insurrecciones; y últimamente he deplorado hasta la que hemos hecho contra los españoles».

Desde Barranquilla escribiría a Juan José Flores el 9 de noviembre 1830, lo siguiente:

«La América es ingobernable para nosotros (…) La única cosa que se puede hacer en América es emigrar. Este país caerá infaliblemente en manos de la multitud desenfrenada, para después pasar a tiranuelos casi imperceptibles, de todos colores y razas».

Aquí demuestra que nunca confió en los estamentos sociales inferiores, siempre temió a la pardocracia, quienes eran la mayoría de la población.

Ese mismo año de 1830 expresaría:

«También deseo que la justicia de los pueblos se establezca conforme en el tiempo de los españoles: Este deseo me lo manifestaron en Venezuela más que en ninguna parte».

El culto bolivariano posterior se encargó de ocultar este arrepentimiento y las evidencias de un resultado atroz.

Autor: Emilio Acosta.
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1817, ocurre un obscuro capítulo en la historia del país, ocultado en los textos educativos.
El día anterior, 6 de mayo, el capitán Juan Camero, partidario de Piar, es reemplazado por Lara y el capitán Juan Monzón como jefe militar y político de San Ramón de Caruachí, por orden del Estado Mayor, es decir Simón Bolívar.
En la Iglesia de Caruachí estaban detenidos unos capuchinos españoles. Bolívar manda un destacamento republicano armado con sables, machetes y lanzas. Estos llevan a 34 misioneros y 2 enfermeros a una laja cercana a la misión, cuenta Bartolomé Tavera Acosta en su obra «Los Anales de Guayana», que son degollados y decapitados uno por uno, luego quemados y sus restos lanzados al Caroní.
El Estado Mayor había resuelto trasladar a los capuchinos a otro pueblo más al interior de la provincia, Divina Pastora, en caso que los realistas avanzaran. El oficial a cargo, su teniente coronel Jacinto Lara, que desconocía la zona, entendió que se los enviará con la Divina Pastora, es decir, la Virgen María, y por eso los ejecutó.
Esa fue la justificación que dieron los encargados y fueron absueltos de todo cargo. Algunos autores para limpiar la imagen de Bolívar achacan a Piar la orden de ejecución; tampoco participaron negros del Guárico como se ha dicho (no había en la campaña de Guayana), los autores materiales fueron indios de las misiones, obligados por los insurgentes.
Unos siete capuchinos lograron escapar con algunos indios, entre ellos Fray Nicolas de Vich que diseminó la noticia de la matanza e informa al General Morillo. Es decir 34 religiosos masacrados a sangre fría. Bolívar finge molestarse por el acto. ¿Cómo lo sabemos? Porque poco después asciende a Jacinto Lara a general.
Luego desmantelan el sistema de las misiones del Caroní. Piar encargó al presbítero José Félix Blanco dividir la región y administrarla por autoridades civiles. Los republicanos expropiaron toda la mercancía y ganado de los capuchinos para financiar al nuevo gobierno. Los indios de las misiones, fueron reclutados en el ejército o se volvieron peones de los criollos. Más de mil fueron enlistados a la fuerza en el ejército insurgente.
Autor: Emilio Acosta

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¿De verdad no les parece sospechoso que sus mismos compinches acabaran intentando asesinarle en 1826 en Lima y en 1828 en Santa Fe de Bogotá? ¿No les dice nada que tomase camino del exilio por falta de apoyo a su gestión por parte de la población bajo su mando que la sufría? ¿Que absolutamente nadie de entre quienes él «liberó» le ofreciese siquiera una cama en la que morir dignamente, hasta el punto de que tuvo que ser un español quien se la cediese para que no muriese como un perro en una cuneta? ¿No les indica nada que quienes más le alaben sean los anglosajones que durante trescientos años atacaban para saquearlas las ciudades costeras hispanoamericanas, y durante los doscientos últimos tras su intervención se llevan a Londres, Ottawa y Washington toda la riqueza de «Latinoamérica» sin pegar un tiro?
Alejandro Domínguez Antas.
infinidad de episodios de su vida dió muestras de autoritarismo, por lo cual no era muy amante de la libertad de expresión y mucho menos cuando se trataba de una opinión contraria a él.
Lo reflejaría en una carta escrita desde Valencia, el 4 de enero de 1827:
«Aquí no hay más autoridad ni más poder que el mío; yo soy como el sol entre todos mis tenientes, que sí brillan es por la luz que yo les presto».
Unos años antes, en el virreinato de la Nueva Granada, vivía un sacerdote navarro, Fraile Capuchino de nombre Pedro Corella, quien era realista por lo tanto veía en la figura de los líderes independentistas, guerrilleros en contra del orden monárquico.
Este aprovechaba cada vez que daba misa desde el púlpito para referirse a Bolívar con una cantidad de epítetos como déspota, inhumano, cobarde, cruel, incluso lo llama apóstata e instiga a sus feligreses a asesinarlo.
Las noticias de los sermones de Corella llegan a las autoridades republicanas y en abril de 1813 es detenido en la población de Las Palmas, Tunja, actual Colombia, permaneciendo en prisión por más de un año, exactamente 18 meses.
A finales del año de 1814, el fraile es liberado en Santa Fe de Bogotá, regresando de nuevo a sus hábitos y su vida eclesiástica, pero no tarda mucho en incitar desde el pulpito de la iglesia, darle muerte públicamente a Bolívar, quién a su entender era la fuente de todos los males producidos por la guerra de independencia.
Bolívar harto de los improperios del sacerdote manda su detención y lo juzga por incitar un crimen de magnicidio contra él. El proceso judicial es llevado a cabo por las mismas autoridades insurgentes, tiene una duración de tres semanas, la sentencia republicana es feroz, el cura es condenado a muerte.
Durante el proceso Corella jamás se arrepintió ante los jueces ni ante el mismo Bolívar, que va a entrevistarlo a su celda, su sentencia de muerte la firmó con sus convicciones inquebrantables.
Es fusilado en la población de Honda, en las riberas del río Magdalena, actual Colombia, por un pelotón comandado por León Armero bajo órdenes recibidas directamente de los jueces, el 29 de enero del año 1815.
Autor: Emilio Acosta.

La negra verdad sobre Simón Bolívar

Simón Bolívar se ha convertido en una referencia casi religiosa. Hay incluso regímenes políticos que se llaman sí mismos “bolivarianos”. El régimen venezolano ha hecho de él un semidiós. Pero, ¿quién era realmente Bolívar? ¿Era el héroe sin mancha que vende hoy la propaganda bolivariana? La verdad es que no. Al revés, la carrera de Bolívar está cubierta de sangre.
Ya que es un personaje histórico, que le pongan la estatua en un museo de historia. Pero no colmado de honores en plazas y calles.

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